La Mina de Sal de Wieliczka (1978) y Bochnia
La Mina de Sal de Wieliczka y Bochnia
Visitar Cracovia sin descubrir el origen de su riqueza es perderse una parte esencial de su historia. Ese origen se encuentra en dos auténticas joyas ocultas bajo el subsuelo de los alrededores de la ciudad: las minas de sal de Wieliczka y Bochnia.
Durante siglos, la sal fue sinónimo de riqueza y un recurso imprescindible para la conservación de los alimentos, lo que convirtió a estas minas en uno de los pilares del desarrollo económico de la región.
Merece la pena dedicar parte de la estancia a visitar la Mina de Sal de Wieliczka o la de Bochnia, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (en 1978 y 2013, respectivamente). Además, en ambas se puede hacer la visita en español.
La Mina de Sal de Wieliczka (UNESCO desde 1978) se encuentra a sólo 10 km del centro de Cracovia con fácil acceso desde la estación central de trenes y autobuses Kraków Główny o en minibuses privados que salen de su alrededor, o en autobús urbano nº 304 con parada enfrente de la misma estación y la galería comercial Galeria Krakowska. La Mina ofrece durante todo el año visitas regulares en español dos veces al día, ampliando su frecuencia en temporada alta. Conviene reservar la visita a través de una agencia de viajes, comprar billetes online o en taquilla (en este caso con el riesgo de tener que realizar la visita en inglés). En cualquier caso hay que ser puntual porque las visitas empiezan a las horas indicadas.
A la hora de la reserva y compra de las entradas online, habrá dos posibilidades: el Itinerario Turístico (con opción de realizarla en español según lo arriba indicado) y el Itinerario Minero (de momento disponible en inglés). El itinerario turístico tiene una duración aproximada de 2-3 horas, recorriendo una distancia de 3,5 km. El itinerario minero, de unas 2 horas de recorrido, ofrece una experiencia inmersiva enfocada en el trabajo de los mineros; de hecho, los visitantes son guiados por un minero experimentado, llevando la misma ropa de trabajo y las herramientas propias del trabajo en una mina.
La ruta por el laberinto subterráneo (itinerario turístico) consiste en recorrer los pasillos y cuevas que se formaron a lo largo de los 700 años de la historia del lugar a través de la extracción de la sal, de gran valor económico en la Edad Media. El contenido de la visita es variado: las leyendas, hechos históricos, las creencias de los mineros se entrelazan con aspectos tecnológicos, utilizados antaño para obtener y transportar la sal. La mina es también una auténtica galería de arte (siendo la materia prima roca salina y sal pura), hecha por los propios mineros: el punto clave de esta faceta del sitio es la magnífica Capilla de Santa Kinga.
La bajada a la Mina se suele hacer por la escalera varios pisos abajo y la subida en el auténtico ascensor de varios pisos utilizado antaño por los mineros, no recomendable para personas con claustrofobia. Pago aparte, se puede solicitar la bajada en ascensor.
La página web oficial de las Minas de Sal de Wieliczka está disponible en español y ofrece muchas informaciones prácticas, además de la posibilidad de adquirir entradas online.
Más información sobre cómo visitar la Mina de Sal de Wieliczka en la página oficial.
Antes o después de la visita, hay más cosas que ver. El recinto cuenta con torres de graduación (entrada pago aparte), un tipo de espacio con propiedades de un balneario: el agua salina discurre por unas paredes altas cubiertas de ramas de abedúl o endrina. Además de un restaurante subterráneo, cuenta con otro situado en hotel Grand Sal. Es un cómodo alojamiento para los que se quedan varios días para recibir terapias en el balneario subterráneo (no incluido en la visita turística).
A pocos minutos atravesando el parque que se encuentra frente al recinto, el antiguo castillo de estilo gótico alberga también El Museo de Las Salinas de Cracovia (Muzeum Żup Krakowskich). Su horario de apertura suele coincidir con el de la mina.
La Mina de Bochnia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2013, se encuentra a 30 km de Wieliczka y a 40 km de Cracovia. Es la más antigua del país y, a diferencia de la de Wieliczka, puede incluir el recorrido en barco.
Tanto esta ruta, de aproximadamente 4 horas de duración, como la ruta básica, de unas 3 horas (sin el recorrido en barco), pueden realizarse con las audioguías disponibles en español, entregadas al inicio de la visita. Este servicio está disponible desde 2026 y constituye una excelente oportunidad para disfrutar plenamente de la experiencia.
Recomendado adquirir entradas online en la página web de la mina (disponible versión en inglés).
Hay un cómodo acceso a Bochnia en tren (entre 30 y 45 minutos de viaje).

¿Qué necesito saber a la hora de organizar mi visita a Las Minas de Sal de Wieliczka y Bochnia?
Independientemente del itinerario seleccionado para realizar la visita, los recorridos se realizan con la asistencia de un guía cualificado, por lo que es importante prestarle atención y seguir sus indicaciones en todo momento.
La temperatura bajo tierra se encuentre entre los 14-15ºC y los 17-18ºC, dependiendo de la altura del recorrido, por lo que se recomienda llevar ropa de abrigo que le permita andar libremente, y calzado cómodo y adecuado para realizar trayectos a pie.
Recomendamos adquirir las entradas con antelación en ambas minas sobre todo en temporada alta. En Wieliczka no todas las visitas guiadas del día disponen de guías de habla hispana. Muchas veces los turistas deciden adquirir las entradas directamente en taquilla y solo quedan opciones en polaco e inglés.
La disposición de los servicios en las minas está limitado, por lo que recomendamos acudir a los lavabos y servicio antes de comenzar tu recorrido. Independientemente, se realizan breves descansos de 5 minutos a lo largo de la visita.
En caso de experimentar sensación de claustrofobia a lo largo de la visita, los guías cuentan con un protocolo para socorrer y ayudar a las personas afectadas, además de contar con conocimientos en primeros auxilios y seguridad. Algunos de los tramos pueden dar la impresión de que el espacio se va cerrando, pero hay espacio suficiente para que los visitantes realicen la actividad de manera cómoda.

