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Su capital, Katowice, está convenientemente situada a poca distancia de Cracovia (70 km por autopista) y a poco más de dos horas en tren desde Varsovia. Conocida como ciudad industrial por excelencia, no se encuentra en las principales rutas turísticas por Polonia pero sí, debido a la existencia de conexiones aéreas de bajo coste a Katowice, puede ser considerada como el punto de partida para explorar la región de Silesia y las regiones vecinas del sur de Polonia. Katowice está dejando atrás su imagen de ciudad industrial y muchos edificios industriales se están convirtiendo hoy en día en interesantes museos que recuperan la historia y las tradiciones de esta región. Katowice posee una de las mejores salas de conciertos en Polonia, el pabellón llamado Spodek, considerado en los tiempos del comunismo como uno de los edificios más innovadores del país y que hoy día acoge no solamente festivales y conciertos, sino también grandes eventos deportivos (Mundial de Voleibol Masculino 2014).

El monumento más conocido en Polonia, El Museo Auscwhitz - Birkenau, se encuentra a tan sólo 40 km de Katowice. Czestochowa, la capital espiritual de Polonia y lugar de culto mariano y peregrinaciones, está a poco más de 70 km de la capital de Silesia. Sin embargo, hay más atractivos en la región, sin olvidar, sobre todo, su peculiar gastronomía.

Teniendo en cuenta el desarrollo industrial de la región que ocupa la parte sur de Polonia entre Cracovia y Opole, se pueden visitar monumentos industriales y postindustriales. El más curioso e interesante es la mina de plata sita en Tarnowskie Góry, donde el recorrido subterráneo se realiza en barcos debido a que el agua se hizo con los pasillos ya excavados por los mineros. Los interesados en las tradiciones mineras pueden visitar las minas de carbón -llamado oro negro de Polonia- en Zabrze, donde están abiertas al público la Mina Guido y Luiza.

En Silesia, debido a su naturaleza de cuenca minera, se han hecho muchas fortunas, y por tanto no es de extrañar que queden palacios y residencias de magnates. En Pszczyna se visita el palacio de la familia de Hochberg, la útlima señora de la casa quien fue una aristocrática inglesa, la Princesa Daisy,  que por amor se casó con uno de los últimos Hochberg. Cuando el amor se apagó su residencia preferida estuvo en el cercano a Pszczyna palacete de Promnice, utilizado como residencia durante las cacerías y hoy día convertido en un precioso hotel con encanto.

Silesia está fuertemente relacionada con la historia de Polonia. Aquí podremos visitar la Ruta de Los Nidos de Águila, que serpentenea entre las fortalezas del s. XIV.

En dirección al sur recomendamos visitar la ciudad de Cieszyn, situada justo en la frontera con la República Checa. Es una sola ciudad, situada geográficamente en dos países. Queda el castillo utlizado por Franz Josef durante la I Guerra Mundial y el pequeño pero precioso casco antiguo, ambos en la parte polaca de la ciudad.

Silesia es también la región de la cerveza: desde aquí se exporta la famosa a nivel mundial cerveza Zywiec y otro tipo más, Tyskie, en la localidad de Tychy. La zona próxima a Zywiec sirve para practicar deportes de invierno en muchas localidades que cuentan con infraestuctura preparada para ello; o disfrutar de los bosques y altos prados durante el resto del año. Sólo aquí podemos visitar el desierto Bledowska.

Más información: http://silesia.travel/en/

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