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Castillos y palacios

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Después del periodo de abandono de mansiones y palacios, éstos están viviendo hoy en día su renacimiento y permiten a los polacos sacar a relucir la pasada gloria.

Algunos de los palacios o castillos, teniendo en cuenta su significado para la historia de Polonia, fueron cuidadosamente recosntruidos, como el Castillo Real de Varsovia. Otros pudieron escapar plenamente de las acciones militares y desde hace siglos sirven para demostrar la gloria del pasado, como el Castillo de Wawel en Cracovia.

Pero en Polonia, con su rica tradición de nobleza y las influencias extranjeras, existen, gracias al empeño de antiguos propietarios o simplemente gracias al afán de conservar los monumentos, muchos lugares donde no solamente uno puede vivir el pasado, sino también envolverse en sus leyendas antiguas o no tan remotas en el tiempo.

En el norte del país predominan los castillos góticos donde en la ruta de los caballeros teutones se pueden visitar Malbork, Golub-Dobrzyn, Kwidzyn o Swieck. El atractivo añadido son los espectáculos de torneos medievales o espectáculos de luz y sonido (en Malbork).

El  castillo renacentista más conocido es, obviamente, Wawel pero ¿por qué no visitar a su hermano pequelo en Brzeg?

Visitando la región de Opole y Silesia, en Pszczyna y en Ksiaz escucharemos la leyenda de la princesa Daisy, una aristócrata inglesa que se casó con el príncipe de Hochenberg. Los amantes de Napoleón, deberían visitar el Palacio de Walewice donde Madame Walewska dió a luz a uno de los hijos ilegítimos del emperador francés.

El Palacio de Checiny tiene su fantasma en forma de caballo que por la noche visita los aposentos de sus amos y en Niedzica, dicen, se encuentra el tesoro de una princesa inca.

Kórnik y Rogalin en la región de Polonia Mayor (Wielkopolska) nos da una idea de cómo vivían los nobles polacos. En Kozlówka, en la región de Lublin, aparte del palacio de los aristócratas polacos, podremos visitar el Museo de Arte de Realismo Social.

Lancut tiene una colección de carruajes digna de ver y además es sede de festivales de música antigua y lugar de cursos de música para jóvenes en verano.

Lo más importante es la adaptación de antiguos palacios, maniosnes casas de nobles en hoteles con encanto que, además de recrear el antiguo estilo de vida, cuidan mucho el nivel de atención al cliente y suelen tener su propia cocina ecológica.

A tan sólo 36 km de Sandomierz (llegando desde Cracovia), la visita al Castillo Baranów Sandomierski puede ser una gratificante pausa.

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