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El azul del norte, el amarillo, el verde propio de los prados y campos del centro, y las tonalidades marrones de la zona sur, son los colores que destacan cuando observamos Polonia a vista de  pájaro.  

Polonia es  uno de los países más grandes de Europa (el noveno después de Rusia, Ucrania, Francia, España, Suecia, Alemania, Finlandia y Noruega) y donde podemos encontrar una amplia diversidad geográfica en la que abundan tanto los paisajes marítimos como los montañosos. Este es uno de los motivos que hacen que Polonia sea elegida cada día por más y más turistas.

El relieve polaco, característico del continente europeo, está formado por una gran llanura de una altitud media de 173 metros, que ocupa la mayor parte del territorio. Debido a esta inmensa explanada, el territorio presenta numerosísimos lagos y pantanos. Aunque la mayor parte del país tiene un carácter de tierra baja, hay mucha diversidad: según se avanza hacia el sur el terreno se va haciendo más montañoso. Hacia el norte nos encontraremos con la costa polaca, también plana. Se trata de un litoral bajo con grandes playas arenosas tras las cuales se encuentran varias marismas.

En el paisaje polaco se diferencian tres zonas principales, paralelas entre sí: el norte, el centro y el sur.

El norte:

Se extiende  a través de una franja litoral (Costa Sud Báltica) y áreas pantanosas (las mayores son las de Pomerania y Masuria). La franja litoral presenta bellas y amplias playas de arena, dunas, albuferas, bahías, ríos, islas y bosques. Destaca la costa baja, pero hay bellísimos lugares de parte alta con acantilados. Los fragmentos naturales más valiosos están protegidos, y por ello se crearon los parques nacionales Woliński y Słowiński.

En las zonas pantanosas encontramos un terreno variado, donde abundan las colinas (la mayor elevación tiene más de 300 metros), numerosos lagos (los mayores forman la región de los grandes Lagos de Masuria), ríos y canales, así como extensos complejos forestales.

El centro:

Es una zona plagada de llanuras. Las mayores son las de Silesia, la de Polonia Mayor y la de Mazovia. Este terreno ocupa buena parte de la superficie de nuestro país. En el paisaje dominan los campos de cultivo y los prados, amplios valles de los ríos y las depresiones. Pero también hay mesetas, lagos, terrenos pantanosos y densos complejos boscosos. Los de mayor valor están dentro de los límites de los parques nacionales (Selva de Białowieża y de Kampinos).

El sur:

Posee un paisaje totalmente distinto, formado principalmente por mesetas (las de Silesia, Krakowsko-Częstochowska, Kielecko-Sandomierska con los Montes Świętokrzyskie y la de Lublin, con Roztocze), así como por altas montañas (los Sudetes y Cárpatos), pero también por distintas cuencas (Oświęcim y Sandomierz). Cada una de estas mesetas es diferente. La de Silesia tiene un paisaje más alterado por la actividad del hombre, los complejos urbanos y la industria minera y pesada. La meseta Krakowsko-Częstochowska se compone de roca caliza.

En el paisaje dominan los valles y barrancos kársticos, las cuevas y entradas rocosas. En la Meseta Kielecko-Sandomierska se alza una de las cordilleras más antiguas de Polonia, los Montes Świętokrzyskie, de unos 600 metros de altitud, definidos por sus pedregales. El paisaje de la Meseta Sandomierska se distingue por sus abundantes cañones. La región agrícola de la Meseta Lubelska es más bien una llanura ligeramente ondulada, cortada también por cañones y valles fluviales.  Los Sudetes son montañas viejas, de altitud media y gastadas, divididas en varias partes por cuencas montañosas entre las que destacan Jeleniogórska y Kłodzka. El mayor macizo montañoso de los Sudetes lo constituyen los montes Karkonosze. Poseen una cresta larga y plana sobre la cual se eleva la inconfundible cima del Śnieżka (1602 metros). Son características de los Karkonosze las rocas de formas fantásticas, las cuencas con lagos de montaña y las cascadas.

Los Cárpatos son montañas jóvenes, de carácter alpino. Su paisaje es muy diferenciado. Sobresalen los Beskides, macizos de montañas suaves con depósitos de tipo flysch. Son elevaciones onduladas de diversas alturas (cimas desde 900 hasta los 1.700 metros) cubiertas en gran parte por bosques y cortadas por valles fluviales. Muy distintos son los Pienines, un  pequeño macizo montañoso de roca caliza con la bella afluencia del río Dunajec. Sin embargo, la parte más alta de los Cárpatos son los montes Tatra. Se trata de las montañas más altas de Polonia, las únicas de tipo alpino, con la cima del Rysy (2.499 metros). Destacan por su orografía irregular, sus agudas aristas, los prados de alta montaña, valles, cuencas y marmitas de gigante –a menudo con numerosas lagunas- cañones, cascadas y cuevas. La particularidad de los Tatra radica en la variedad de su flora y fauna. La atracción de la naturaleza de los Cárpatos se refleja en su gran variedad de parques nacionales.

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