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Las fronteras naturales de esta región son, por el oeste, el río Vístula; por el este uno de sus afluentes, el río Bug. Esta región es punto de encuentro entre las culturas del oeste y el este, entre tradiciones como la católica, la ortodoxa, la judía, y también de otras traídas de más lejos por los griegos, armenios, tártaros...

Aquí se mezclan grandes residencias de familias aristocráticas, como la de Kozlówka. Las ciudades como Kazimierz Dolny o la renacentista ZamoscPatrimonio de la Humanidad, se desarrollaron, durante el renacimiento, gracias al comercio practicado por el río Vistula de los productos de la tranquila (todavía hoy) y bucólica actividad agrícola (la zona es el mayor huerto de Polonia).

El pintoresco paisaje, con valles perpendiculares al Vístula que serpentean entre las colinas multicolores en primavera y verano, ofrece también aguas termales y tratamientos spa en la cercana a Kazimierz Dolny ciudad de Naleczów.

Los amantes de caballos de pura raza árabe pueden visitar Janów Podlaski, donde las subastas anuales reúnen a expertos compradores de caballos, algunos famosos. En el sur de la región se extiende el Parque Nacional Roztoczanski donde, en vez de caballos de raza árabe, tenemos los llamados caballos polacos, francamente más pequeños, y desciendentes de la ya desaparecida raza tarpan. En la franja opuesta, en el norte, se puede visitar el Parque Nacional Poleski, con la diferencia de que se trata de una amplia zona de turberas que recuerda más bien una tundra.

También aquí se pueden hacer visitas bajo tierra: en Chelm, bajo las monumentales iglesias ortodoxas y católicas se extienden pasillos subterráneos tallados en creta.

La capital de la región, Lublin, es una ciudad de numerosas iglesias y muchas universidades (en concreto, doce) y escuelas superiores. El casco antiguo, aunque sin estar todavía restaurado, tiene su encanto y mucho ambiente juvenil, sobre todo durante el curso escolar. El monumento de más valor lo constituye la Capilla de la Santísima Trinidad, con la bóveda decorada con frescos bizantinos. Desgraciadamente, esta región tampoco se escapa de recordar los horrores ocurridos durante la II Guerra Mundial, puesto que para conmemorar a las víctimas se han convertido en museos dos campos de concentración, Majdanek y Sobibór, ambos abiertos al público.

Muchos judíos nacidos en estas tierras se convirtieron después en grandes personajes, como el escritor Israel Joshua o Isaac Bashevis Singer, quienes a través de sus novelas recuerdan sus ciudades de origen.

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