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Semana Santa

Palmowa niedziela w Łysych 295 wikesze Durante la Semana Santa tanto el jueves como el viernes son días laborables y la mayoría de los museos y comercios está abierta al público. El horario de visitas puede verse afectado en lugares relacionados con el culto, como puede ocurrir en la Catedral de Wawel (Cracovia) o en Kalwaria Zebrzydowska donde se celebra la mayor procesión del Viernes Santo en toda Polonia.

Casi siempre el viaje durante la Semana Santa coincide con el principio de la primavera. Las temperaturas suelen ser agradables aunque todavía hay que poner en la maleta algún jersey, buena chaqueta y el chubasquero (sobre todo para el Lunes de Pascua -léase más adelante), guantes, gorro y bufanda (aunque no tienen que ser de invierno). Difícilmente nieva (excepto en la zona de la montaña alta) y los días ya son bastante más largos y soleados.

Igual que en otros países que siguen las tradiciones de esta festividad católica el Domingo de Ramos se festeja muy solemnemente pero los ramos se llaman "palmas" y son muy laboriosas a la hora de prepararlas: se utilizan flores secas pintadas, o flores de papel pintado hechas manualmente. En varias poblaciones se organizan también concursos de palmas más grandes o más bonitas. Ocurre así, por ejemplo, en la localidad de Łyse, en la región de Masovia, o en Lipnica Murowana, cerca de Cracovia. Las palmas más grandes alcanzan en ocasiones hasta 6 metros de altura.

La vida cultural gira también alrededor de la Pascua. El evento más importante es el Festival de Pascua de Ludwig van Beethoven que reúne en Varsovia, y en ocasiones en otras ciudades como Cracovia o Gdansk, a los intérpretes más interesantes de la música clásica con obras relacionadas con Semana Santa. De hecho, el Festival es de por sí motivo de visita para muchos viajeros aficionados a la música. Las iglesias sin embargo también se convierten en los escenarios de conciertos durante esta época del año y de la escenificación de los Sepulcros del Señor: era y sigue siendo tradicional visitar las iglesias con este motivo. Sin embargo, durante la época comunista los sepulcros simbolizaban también, sin censura, los eventos políticos más importantes de la actualidad.

Otra de las tradiciones muy arraigadas es la bendición de los alimentos. A partir del Sábado Santo por la mañana la gente acude a las iglesias con cestas convenientemente adornadas que contienen los huevos cocidos, también adornados en casa, pan, sal, pimienta, embutidos, pasteles de Pascua para que sean bendecidos. Una vez se haya cumplido con esta tradición, ya se puede comer carne. Antaño, el contenido de las cestas hablaba del poder adquisitivo o la riqueza de las casas: cuantos más alimentos variados en la cesta, más nivel económico.

Los huevos se pueden adornar de diferentes maneras siendo una tarea creativa para los niños. Lo más fácil es, obviamente, "teñir" los huevos, una vez cocidos, con polvo de colores de los sobres que se comercializan en esta época del año, disuelto en el agua, pero para hacerlos de la manera más natural, se pueden cocer los huevos poniendo en el agua la piel de cebolla. Gracias a esto, los huevos adquieren un color  oscuro (cuántos más trozos de la piel de cebolla, más oscuro el color) y una vez secos, dibujarlos con una aguja.

El Lunes de Pascua tiene carácter muy lúdico relacionado con las tradiciones rurales. En polaco se llama "Lany poniedzialek" - Lunes de agua porque, según las tradiciones eslavas, al tirar agua a las chicas, se les aseguraba salud y fertilidad. Hasta hoy día le puede caer a uno un chorro grande de agua fría, sobre todo en ambientes rurales, así que ¡cuidado!

La Pascua polaca también cuida la mesa en la cual no pueden faltar los huevos, símbolo de vida nueva. Entre los dulces, el protagonista es el pastel llamado mazurek.

 

 

 

 

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