Es mejor conocer algunas de las costumbres que se mantienen en Polonia, sobre todo en casas tradicionales y entre la población mayor:
1.puede que el anfitrión le ofrezca quitarse los zapatos y calzarse unas zapatillas cuidando su comodidad y la higiene en la casa
2.si está invitado a comer, mejor venir con hambre ya que las comidas son copiosas y una de las maneras de demostrar la hospitalidad es servir grandes raciones; además, tanto la comida como la cena suelen tener varios platos
3.si no bebe alcohol, hay que preparar una buena excusa
4.si en este encuentro familiar hay personas mayores, es costumbre besar la mano a las mujeres al saludarlas
5.el te es una bebida muy popular en Polonia y no es de extrañar que se lo ofrezcan para acompañar la comida
6.intente dejar los platos vacíos, en caso contrario pensarán que no le ha gustado la comida; no está de más, al terminar la comida, dar su opinión (obviamente conviene que sea positiva)
7.no siempre se ponen servilletas individuales, ofreciendo un servilletero común en caso de necesidad; está mal visto mojar el pan en las salsas o desmenuzarlo directamente sobre el mantel
8.en los medios de transporte público es costumbre ceder el asiento a las personas mayores, mujeres embarazadas y mujeres con niños
9.la propina en los restaurantes no es obligatoria pero sí bien vista si el servicio ha sido de su agrado (alrededor del 10%)
Tolerancia religiosa
Aunque el 90% de los polacos se declaran católicos, se encuentran también mezquitas, sinagogas o iglesias ortodoxas.
Aparte de los católicos, en Polonia hay medio millón de feligreses de la iglesia ortodoxa, 130 mil testigos de Jehová, musulmanes y otros fieles.
Antes de La II Guerra Mundial Polonia era un país de varias religiones, lo cual se debía a la historia del país y sus fronteras, muy diferentes a las actuales. En las regiones orientales de Polonia perduran hoy en día la religión ortodoxa y musulmana. Los musulmanes tienen sus iglesias monumentales más representativas en Bohoniki y Kruszyniany, algunas de las más bellas iglesias ortodoxas se encuentran en las montañas de Bieszczady.
Las sinagogas existían prácticamente en todas las localidades. Después del decreto de Isabel la Católica de España, algunos judíos viajaron hasta Polonia, donde el Rey Casimiro les regaló tierras que se convirtieron en el actual barrio judío de Kazimierz de Cracovia.
Polonia, en contra del fenómeno de guerras religiosas en Europa, se declaró "tierra sin fuegos", tierra sin hogueras. Esta declaración está inscrita en la lista de los más importantes documentos para la Humanidad de la UNESCO. De aquí con todo rigor podemos hablar de Polonia como país de tolerancia religiosa, país donde convivían pacíficamente varias religiones.


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